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Canarias, termómetro del riesgo de ciberataques para las pymes turísticas

El récord turístico de España eleva la exposición digital de hoteles, comercios y empresas de servicios. Canarias, por su peso en el turismo internacional, refleja el impacto que un ciberataque puede tener sobre la continuidad de una pyme.

España cerró 2025 con una cifra histórica de turismo internacional y consolidó su posición como una de las grandes potencias turísticas del mundo. Ese volumen de actividad tiene una lectura económica evidente, pero también una derivada menos visible: millones de reservas, pagos, documentos identificativos, correos electrónicos, historiales de estancia, datos de facturación y comunicaciones comerciales circulan cada día por los sistemas de hoteles, alojamientos, comercios, agencias y empresas de servicios.

En ese mapa, Canarias ocupa una posición especialmente sensible. El Archipiélago registró en 2025 la entrada de 14,3 millones de turistas en establecimientos hoteleros y extrahoteleros, según el Instituto Canario de Estadística. Además, 8,8 de cada 10 pernoctaciones correspondieron a turistas extranjeros, un dato que refleja la fuerte exposición internacional de su actividad turística.

La relevancia de Canarias trasciende el ámbito regional. En marzo de 2026, fue el primer destino principal de los turistas internacionales llegados a España, con el 22,9%l total, por delante de Cataluña y Andalucía. Esa concentración de visitantes convierte a las Islas en un observatorio privilegiado de un riesgo que afecta al conjunto del país: la dependencia creciente de las pymes turísticas españolas respecto a sus sistemas digitales.

El aumento de la actividad turística coincide con una presión creciente en materia de ciberseguridad. El Instituto Nacional de Ciberseguridad gestionó en 2025 122.223 incidentes, un 26% más que el año anterior. Entre los casos más numerosos figuran los relacionados con malware, con 55.411 incidentes, incluidos 392 ataques de ransomware. El fraude online alcanzó los 45.445 casos y los robos de información ascendieron a 3.849 incidentes.

Para una pyme turística, un ataque de este tipo puede tener consecuencias inmediatas sobre la actividad diaria. Un ransomware puede bloquear el acceso al sistema de reservas, a la facturación o a la documentación interna. Una intrusión en el correo corporativo puede facilitar fraudes a clientes o proveedores. El robo de credenciales puede permitir accesos no autorizados a plataformas de gestión. Una brecha de datos puede obligar a activar protocolos legales, técnicos y comunicativos en cuestión de horas.

La Agencia Española de Protección de Datos recuerda que, cuando una brecha de datos personales supone un riesgo para los derechos y libertades de las personas, debe notificarse a la autoridad de control en un plazo máximo de 72 horas desde que la empresa tiene constancia del incidente. En los casos de riesgo alto, la comunicación también debe dirigirse a las personas afectadas.

La dimensión económica del problema explica por qué la ciberseguridad ha entrado en la agenda de continuidad de negocio. La recuperación de sistemas, el análisis técnico, el asesoramiento legal, las posibles reclamaciones, la interrupción de ventas, la pérdida de reservas y el deterioro reputacional pueden acumular costes difíciles de asumir para empresas con márgenes ajustados. En sectores vinculados al turismo, la confianza del cliente forma parte del activo comercial de la empresa; una incidencia mal gestionada puede afectar a la relación con visitantes, touroperadores, plataformas de reserva y proveedores.

El riesgo se incrementa en entornos empresariales donde conviven sistemas heredados, equipos antiguos, programas sin actualizar, redes internas poco segmentadas, accesos compartidos o copias de seguridad que no se verifican de forma periódica. A ello se suman factores habituales en el sector turístico, como la temporalidad, la rotación de personal, la incorporación rápida de trabajadores en picos de demanda y el uso intensivo de herramientas digitales para atender, reservar, cobrar y documentar operaciones.

Canarias permite observar esa combinación con especial claridad: alta actividad turística, fuerte presencia de pymes, datos de clientes internacionales y dependencia de sistemas tecnológicos para sostener la operativa diaria. El riesgo, sin embargo, alcanza a cualquier destino español con hoteles, alojamientos turísticos, comercios, restaurantes, agencias, empresas de excursiones, servicios de movilidad o negocios que gestionen información personal y pagos electrónicos.

¿Qué necesitan las empresas turísticas para protegerse?

Tanto las pequeñas como las grandes empresas turísticas precisan contar con expertos en la materia, preferiblemente, localizados en el propio territorio para ayudarlas tanto a prevenir y proteger su ciberseguridad, como a detectar, combatir y revertir rápidamente cualquier ataque inevitable.

En ese contexto entran en juego los especialistas de la región en la materia, como Grupo Copicanarias.

“La ciberseguridad de una pyme debe empezar con una pregunta muy concreta: ¿cuánto tiempo puede seguir funcionando la empresa si pierde el acceso a sus sistemas críticos?”, señala Víctor Socas, director de IT y Transformación Tecnológica de la compañía canaria.

Esa evaluación inicial permite aterrizar el riesgo en situaciones críticas: ¿qué ocurriría si dejara de funcionar el correo corporativo, si se bloqueara el sistema de reservas, si un equipo con acceso a datos de clientes quedara infectado o si la copia de seguridad disponible no permitiera recuperar la información reciente?

A partir de ese diagnóstico, explica Socas, “será necesario ordenar la protección por capas”: revisión de sistemas, seguridad de red, protección de los dispositivos desde los que se trabaja, control de accesos, copias de seguridad verificadas y capacidad real de recuperación.

La auditoría inicial permite identificar los activos críticos y los puntos de exposición: equipos, servidores, redes, accesos, software de gestión, correo corporativo, copias de seguridad y dispositivos conectados. La protección endpoint actúa sobre ordenadores, portátiles y otros equipos desde los que se accede a la información corporativa. Las soluciones de backup y recuperación resultan esenciales para restaurar la actividad tras un fallo, un borrado accidental o un ataque de ransomware. La seguridad de red y la gestión de dispositivos completan una estructura que debe ser proporcional al riesgo real de cada empresa.

Con el objetivo de proporcionar todas estas capas de seguridad a los negocios canarios, Grupo Copicanarias ha reforzado recientemente su catálogo de soluciones de ciberseguridad con el acuerdo firmado en exclusiva con Malwarebytes, compañía internacional especializada en protección frente a malware, ransomware y amenazas avanzadas. Esta alianza busca proporcionar aún más protección y respuesta a las empresas y pymes canarias a su cargo, con propuestas adaptadas al tamaño, presupuesto y nivel de exposición de cada negocio.

Esta estrategia se integra en una línea de trabajo más amplia, junto a marcas clave, como Ubiquiti, Applivery, Arexdata o Acronis, entre otras, orientada a cubrir distintos frentes de protección: auditoría de sistemas, seguridad de red, protección endpoint, gestión de dispositivos, protección del dato, backup y recuperación. La combinación de estas capas permite diseñar estrategias ajustadas a empresas que, en muchos casos, carecen de departamentos internos especializados.

En un sector donde la reserva, el pago, la atención al cliente y la gestión documental dependen de sistemas conectados, la capacidad de anticiparse a una incidencia empieza a formar parte de la propia gestión del negocio. La ciberseguridad deja así de medirse únicamente por las herramientas instaladas y pasa a evaluarse por la respuesta real de la empresa ante una interrupción: qué puede recuperar, en cuánto tiempo y con qué impacto sobre sus clientes.

Canarias concentra muchos de los factores que explican este nuevo escenario: alta actividad turística, exposición internacional, tejido empresarial formado mayoritariamente por pymes y una operativa diaria muy vinculada al dato. Por eso, su caso funciona como una advertencia útil para el conjunto de la pyme turística española: proteger los sistemas ya no es una cuestión accesoria, sino una condición para mantener la actividad, preservar la confianza y seguir compitiendo en un mercado cada vez más digitalizado.

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