Cada primavera se repite el mismo patrón. Aumenta la presión por adelgazar rápido, se inician dietas más estrictas y durante unas semanas parece que todo está bajo control. Sin embargo, poco después aparece el efecto rebote: más ansiedad por la comida, mayor impulsividad y recuperación del peso perdido, según Juana Fernández.
La explicación no suele estar en la falta de constancia, sino en cómo responde el cerebro a la restricción. Cuando se reduce de forma brusca la ingesta, el organismo no interpreta un objetivo estético, sino una señal de escasez. Ante esa situación, activa mecanismos de supervivencia diseñados para proteger las reservas de energía.
En este estado aumenta la atención hacia la comida, se intensifica el deseo por alimentos calóricos y el sistema nervioso se vuelve más sensible al estrés. La comida pasa a ser una vía rápida de regulación, lo que explica por qué durante las dietas aparece con más frecuencia la ansiedad por la comida y la sensación de pérdida de control.
Según explica Juana Fernández, psicóloga y nutricionista especializada en conducta alimentaria, “el efecto rebote no es un fallo de disciplina, sino una respuesta biológica del organismo ante la restricción”. Cuando el cuerpo percibe escasez, aumenta la urgencia por comer y se activan mecanismos de compensación que dificultan sostener el control en el tiempo.
Además del impacto fisiológico, la dieta restrictiva suele ir acompañada de una mayor presión mental. La división entre alimentos permitidos y prohibidos incrementa la sensación de restricción y refuerza los pensamientos constantes sobre comida. Esta combinación de tensión física y psicológica favorece episodios de ingesta impulsiva y atracones que muchas veces se interpretan como falta de fuerza de voluntad.
Desde la perspectiva que Juana Fernández desarrolla en nutricionalmente.es, la conducta alimentaria no se aborda únicamente desde el control de calorías. Mantener una ingesta suficiente y regular, mejorar el descanso y trabajar la regulación de la ansiedad permite reducir la activación del sistema nervioso que sostiene el ciclo de dieta y efecto rebote.
Estos mecanismos relacionados con la restricción, la ansiedad por la comida y el efecto rebote forman parte del trabajo divulgativo que Fernández realiza en su perfil profesional de Instagram y en el podcast “El lunes empiezo”.
Comprender lo que ocurre en el cuerpo durante la operación bikini y el conocido efecto rebote de las dietas cambia la narrativa habitual. El problema no es la falta de control, sino un organismo que reacciona como está diseñado para hacerlo cuando percibe amenaza.