La gira LUX de Rosalía se convierte en un poderoso relato contemporáneo sobre el deseo, el cuerpo y la subjetividad femenina, desde una mirada psicológica y psicoanalítica.
La gira LUX de Rosalía ha trascendido lo musical para convertirse en un fenómeno cultural. Más allá del impacto visual y sonoro, el espectáculo despliega un relato simbólico que conecta de forma directa con el malestar femenino contemporáneo: la dificultad de amar sin desaparecer, la relación con el propio cuerpo y la búsqueda de una posición deseante propia.
En clave psicológica, la psicóloga y psicoanalista Gema Campos interpreta LUX como un recorrido emocional que dialoga con una tradición histórica silenciada: la de las mujeres que, ante la ausencia de un lugar en los discursos dominantes, encontraron en la intensidad, la creación y la experiencia subjetiva otras formas de expresión del deseo.
La intensidad femenina y su rechazo cultural
En el imaginario social actual, la intensidad sigue siendo atribuida a las mujeres como un exceso: demasiado emocionales, demasiado sensibles, demasiado implicadas. Este rechazo de la intensidad no es nuevo, pero hoy adopta formas sutiles que siguen desautorizando la expresión femenina del deseo.
LUX se sitúa en el centro de este conflicto. Rosalía no modera la intensidad, la despliega. Y es precisamente ahí donde el espectáculo conecta con una experiencia ampliamente compartida por las mujeres que llegan a consulta: amar demasiado, quedarse demasiado, sostener vínculos a costa de sí mismas.
Cuerpo, deseo y desaparición en las relaciones actuales
El espectáculo pone en escena una problemática central de este tiempo: relaciones sexuales y afectivas cada vez más desvinculadas del lazo amoroso, donde el cuerpo se usa, se expone o se sacrifica, pero el sujeto queda fuera.
Esta experiencia no es ajena a la clínica. Muchas mujeres relatan un cansancio profundo frente a vínculos donde el deseo propio se diluye, donde amar implica desaparecer. LUX no idealiza esta violencia, la muestra. Y al mostrarla, la interrumpe.
La mística como salida simbólica al sufrimiento
A diferencia de otros relatos contemporáneos, Rosalía no propone una solución basada en el empoderamiento superficial ni en el amor romántico tradicional. Su referencia a la mística —entendida como experiencia subjetiva y no como religión— introduce una alternativa radical: retirarse de lo que duele para inventar una relación diferente con el deseo.
Históricamente, la mística fue uno de los pocos espacios donde lo femenino encontró una vía de expresión cuando otras le estaban vedadas. LUX recupera ese legado y lo traslada al presente, transformándolo en una experiencia artística compartida.
Crear un “manual propio”: una salida posible al malestar
El tramo final del espectáculo apunta a una salida posible al malestar: abandonar los manuales impuestos —ser lo que el otro espera, amar como se debe— para construir una posición singular.
Este recorrido es profundamente afín al proceso psicoanalítico, donde el sujeto deja de sostener identificaciones que le hacen sufrir y comienza a elaborar una forma propia de estar en el mundo y en los vínculos. LUX convierte este proceso íntimo en un acto colectivo, poniendo palabras e imágenes allí donde muchas mujeres solo encuentran silencio.
Cuando el arte nombra lo que no siempre puede decirse
El impacto de LUX no se explica solo por su estética, sino por su capacidad para nombrar algo del malestar femenino actual. No ofrece respuestas cerradas, sino preguntas urgentes:
¿Cómo amar sin perderse?, ¿es posible sostener la intensidad sin ser reducida a objeto?, ¿qué hacer hoy con el deseo?
En un momento histórico marcado por el desencanto amoroso y la renuncia silenciosa de muchas mujeres, LUX aparece como una experiencia que incomoda, conmueve y abre pensamiento.
Sobre Gema Campos
Gema Campos es Psicóloga y Psicoanalista, licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid en 2005. Su deseo por trabajar como terapeuta se despertó en Aldeas Infantiles, mientras hacía las prácticas de la carrera. Desarrolló un interés especial por intentar ayudar a la infancia desprotegida. Así, estudió dos másteres, uno de Terapia en la UNED y otro de Necesidades y Derechos de la Infancia.
Actualmente trabaja como Psicóloga Sanitaria en FIDE(M), Asociación sin ánimo de lucro para la Atención Multidisciplinar de la Familia; en el proyecto de Evaluación y Tratamiento Psicológico de niños en Acogimiento Residencial para la Comunidad de Madrid. Trabaja también en Aldeas Infantiles y en su consulta privada. Desde 2013 imparte clase de psicología a futuros profesores de primaria en la Universidad de Alcalá de Henares y colabora con TABA, Grupo de investigación sobre Inclusión Social y Derechos Humanos (UNED).
Contacto Gabinete de Prensa Gema Campos
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